Videovigilancia y Policía Local: ¿qué pueden aportar las cámaras con IA?

La videovigilancia de la policía local está cambiando. En algunos municipios, las cámaras ya no se limitan a grabar: analizan lo que ocurre en tiempo real y avisan al operador cuando se da una situación previamente configurada.

Esto transforma la forma de trabajar con las imágenes, pero también plantea exigencias legales y operativas que conviene conocer.

De grabar a recibir información operativa

Una cámara convencional graba todo lo que ocurre ante ella, pero eso no significa que alguien lo esté viendo. Ningún operador puede vigilar a la vez decenas de pantallas, y menos mientras atiende una llamada o coordina una patrulla. Por eso, cuando pasa algo, lo habitual es descubrirlo después, buscando entre horas de grabación el momento exacto.

La analítica de vídeo cambia ese planteamiento. Es el propio sistema el que está atento: cuando detecta algo que encaja con una situación previamente configurada, como una persona que entra en una zona restringida o un vehículo que accede a un lugar donde no debería, avisa al operador y le muestra esa imagen. A partir de ahí, el agente valora lo que ve y decide: enviar una patrulla, ajustar un dispositivo de tráfico o comprobar que todo está en orden.

La decisión sigue siendo humana. Lo que cambia es el momento en que llega la información: cuando importa, y no horas después.

Funciones de la videovigilancia municipal con IA

Los sistemas municipales que ya funcionan o están en licitación combinan, según el caso, funciones como estas:

  • Detección de movimiento en la imagen
  • Intrusión en zonas delimitadas
  • Conteo de personas y vehículos
  • Detección de incidencias de tráfico, como vehículos averiados o accidentes
  • Lectura automática de matrículas (LPR) y alertas cuando coincide con los criterios configurados
  • Búsqueda rápida de personas, vehículos o eventos concretos entre las grabaciones

No todas las cámaras con IA son iguales. Sus capacidades dependen del sistema instalado, de los algoritmos utilizados y de la finalidad para la que se haya configurado y autorizado.

Ejemplos de videovigilancia en la policía local

Tráfico y movilidad. En Córdoba, el Ayuntamiento está instalando ocho cámaras 360º con movimiento y zoom (PTZ) e inteligencia artificial para la sala de control de tráfico de la Policía Local. Su función es puramente operativa: detectar vehículos averiados, accidentes o complicaciones por lluvias para coordinar cuanto antes a la Policía Local o a los servicios implicados.

Control de accesos. Albolote cuenta con 46 cámaras de videovigilancia para el control del tráfico en todo el término municipal, seis de ellas con lectura automática de matrículas. Se centralizan en la Jefatura de la Policía Local, con especial atención a los accesos al municipio. En Puente Genil, el Ayuntamiento aprobó en marzo de 2026 la licitación de un sistema de 39 cámaras inteligentes en 23 puntos, 11 de ellas con lectura de matrículas, para reforzar la supervisión de las entradas y salidas del municipio.

Espacios públicos. En Madrid, la Policía Municipal opera 404 cámaras, 120 de ellas con inteligencia artificial. Se instalan sobre todo en plazas y parques, como Pradolongo o El Calero, con cámaras de alta resolución y visión de 360º conectadas a un centro de control único. Aquí la IA se usa sobre todo para que el operador encuentre antes lo que busca entre las imágenes, algo clave en las investigaciones: las solicitudes de imágenes para resolver delitos se han triplicado desde 2020.

Entornos rurales. En El Ejido, el municipio ya dispone de 189 cámaras inteligentes, y el Ayuntamiento prepara una tercera fase de videovigilancia centrada en el campo, con más de 13.500 hectáreas de invernadero. El proyecto contempla videovigilar las principales vías y caminos que vertebran el territorio, como herramienta para la Policía Local y la Guardia Civil.

Límites legales de la videovigilancia policial

La IA no elimina las obligaciones de protección de datos ni las reglas propias de la videovigilancia policial. Las normas principales son:

  • Ley Orgánica 4/1997: regula el uso de videocámaras por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en lugares públicos. Exige autorización previa e informe de la comisión de garantías competente, y se rige por los principios de proporcionalidad e intervención mínima.
  • Ley Orgánica 7/2021: regula el tratamiento de datos personales con fines de prevención, detección, investigación y enjuiciamiento de infracciones penales.
  • Reglamento (UE) 2024/1689 de IA: prohíbe con carácter general la identificación biométrica remota en tiempo real en espacios públicos con fines policiales, con excepciones tasadas y autorización previa. Otros sistemas de IA en el ámbito policial pueden considerarse de alto riesgo. La lectura de matrículas no es identificación biométrica, pero sí puede implicar tratamiento de datos personales, por lo que también queda sujeta a la normativa de protección de datos. Por eso, la finalidad, la proporcionalidad, la base jurídica y la supervisión humana deben definirse desde el diseño del sistema, y no añadirse después.

Del dato a la respuesta: el reto de la videovigilancia en la policía local

Córdoba, Albolote, Puente Genil, Madrid o El Ejido usan esta tecnología para problemas distintos, pero comparten un reto: cuanta más información generan los sistemas, más necesario es recibirla, organizarla y relacionarla con el resto del trabajo policial.

Un flujo habitual sería este:

  1. Alerta: el sistema detecta un evento configurado.
  2. Valoración: el operador revisa la imagen y decide.
  3. Intervención: se asigna una patrulla o se adopta otra medida.
  4. Registro: la actuación queda documentada y, si procede, se elabora el atestado.

En todo ese recorrido, VinfoPOL, el sistema de gestión policial, ayuda a que la información no se pierda por el camino. Desde que se asigna una patrulla hasta que se elabora el atestado, pasando por el registro de la intervención, la comunicación interna entre agentes y los informes, concentra el trabajo en un único lugar, de forma eficiente e intuitiva.

Además, puede trabajar en los dos sentidos con los sistemas de videovigilancia. Las listas de interés policial elaboradas en VinfoPOL, como las de vehículos buscados, pueden cargarse en los sistemas que operan las cámaras para que generen un aviso cuando detecten una coincidencia. Así, la información policial no se queda en un archivo: llega a las cámaras y vuelve convertida en alertas que el operador puede valorar.

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Imagen de Ana Pérez
Ana Pérez
El trabajo policial del futuro ya está aquí: móvil, conectado e integrado con los principales sistemas públicos.
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