La tecnología es un recurso valioso dentro de una comisaría. Sin embargo, siempre debe ir de la mano con el factor humano, a través de valores como la ética, el profesionalismo y el cumplimiento de las normas. Por ello, en este artículo veremos en qué consiste el régimen disciplinario en la Policía Local, cuál es su importancia y cómo se lleva a la práctica.
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¿Qué es el régimen disciplinario en la Policía Local?
La actividad de los agentes de policía en el territorio español, independientemente del cargo que desempeñen, está sujeta a una serie de normas y procedimientos que conocemos como régimen disciplinario. En el caso de la Policía Local, estas reglas son definidas por las autoridades municipales, que tienen potestad para clasificar las faltas en base a su gravedad e imponer sanciones.
Sin embargo, y si bien cada municipio se rige por las normas de sus comunidades autónomas, todos los procesos disciplinarios deben estar sujetos a la Constitución española y a la Ley Orgánica 4/2010, considerada como el pilar básico del régimen jurídico de la policía a nivel local, autonómico y estatal.
En ese sentido, el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil están sujetos a un régimen disciplinario global, a partir del cual surgen reglamentos específicos que se aplican a nivel local.
¿Por qué es necesario un régimen disciplinario específico para la Policía Local?
En líneas generales, los procedimientos disciplinarios dentro de la Policía Nacional tienen por objetivo asegurar el buen funcionamiento del cuerpo, tanto a nivel de campo como administrativo. La necesidad de aplicar un régimen específico para la Policía Local se debe a que cada comunidad tiene una legislación propia, basada en necesidades distintas.
Como se sabe, las funciones policiales abarcan numerosas áreas, incluyendo la lucha contra la delincuencia, el control del tráfico, atención a víctimas, respuesta a emergencias y colaboración con otros servicios públicos. Un régimen propio ayuda a regular estas y otras funciones de forma más precisa, en base a la realidad concreta de cada municipio.
Es importante saber que, en cualquier caso, un proceso disciplinario en la Policía Local debe garantizar el derecho de defensa de los agentes involucrados, así como la potestad de apelar las sanciones que se les impongan.
El Código Deontológico Policial
Resulta imposible hablar sobre un régimen disciplinario sin tener en cuenta los principios éticos básicos. Allí entra a tallar la deontología, que hace referencia a la moral profesional, y que es parte fundamental de las reglas de comportamiento de los agentes del orden.
Si bien algunas comunidades autónomas como Cataluña o País Vasco tienen su propio código de conducta, en España no existe un código deontológico exclusivo para la Policía Local. Por ese motivo, empleamos el Código Ético del Cuerpo Nacional de Policía, que a su vez está basado en el Código Europeo de Ética de la Policía.
Entre los principios éticos más importantes que rigen la labor policial, encontramos:
- Respetar el derecho a la vida de cualquier persona.
- Utilizar la fuerza sólo cuando es absolutamente necesario y con fines legítimos.
- No infligir ni fomentar actos de tortura o trato degradante.
- Abstenerse de ejecutar órdenes que sean ilegales.
- Realizar su trabajo de forma equitativa, imparcial y sin discriminación.
- Utilizar información personal respetando los principios de protección de datos.
- Respetar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos.
- Oponerse a cualquier acto o modalidad de corrupción.
- Etc.
¿Cómo se clasifican las faltas en el régimen disciplinario policial?
La ley española establece tres tipos de faltas que ameritan un expediente disciplinario en la Policía Local: leves, graves y muy graves. Veamos de forma resumida en qué consisten estas infracciones y a qué sanciones están sujetas.
Faltas leves
- Retrasos en el cumplimiento de órdenes.
- Actos que afecten a la imagen del cuerpo policial (mientras no constituyan faltas más graves).
- Trato incorrecto a los ciudadanos y otros agentes policiales.
- Impuntualidad y faltas reiterativas al servicio.
- Uso incorrecto del uniforme policial o descuido en la presentación personal.
- Realizar juegos o actividades recreativas dentro de las dependencias policiales.
Las sanciones que se suelen imponer en estos escenarios son, en primer lugar, el apercibimiento del agente. También se contemplan suspensiones de uno a cuatro días. La ley tiene en cuenta el principio de proporcionalidad para imponer el castigo.
Faltas graves
- Actos que generen un descrédito considerable a la institución policial.
- Desobedecer órdenes de superiores jerárquicos.
- No presentarse a su dependencia de forma inmediata en estados de excepción.
- Rendimiento deficiente que genere perjuicio a los ciudadanos.
- Abuso de atribuciones.
- Exhibir o usar armas de forma injustificada.
- Embriagarse o consumir sustancias tóxicas de forma habitual.
- Usar los recursos policiales para fines personales o que no tengan relación con el servicio.
En estos casos, las sanciones incluyen la suspensión del agente por un periodo de entre cinco días a tres meses.
Faltas muy graves
- Incumplir la Constitución durante el ejercicio de sus funciones.
- Recibir condena por delito doloso.
- Abusar de atribuciones, a tal punto de ocasionar daño grave a ciudadanos o subordinados.
- Realizar tratos inhumanos o degradantes.
- Abandono de servicio.
- Uso indebido de secretos oficiales.
- Participar en actos que alteren el orden social.
- Realizar el servicio en estado de embriaguez o bajo los efectos de sustancias tóxicas.
- Actos de discriminación de diversa índole.
- Acoso sexual y laboral.
Además de la suspensión de funciones (entre tres meses y seis años), las faltas graves podrían llevar a la separación del servicio del agente o su traslado forzoso.
¿Cómo se desarrolla un proceso disciplinario?
Ante casos de presunta infracción por parte de algún miembro de la Policía Local, se iniciará un proceso de oficio siguiendo una serie de etapas contempladas en la legislación vigente, que incluye la creación de un expediente disciplinario y la notificación al agente implicado.
Desde un punto de vista general, el proceso disciplinario sigue estos pasos:
- Nombramiento de un instructor y secretario para el inicio de las investigaciones.
- Presentación de pruebas, incluyendo testimonios, interrogatorios, evaluación de antecedentes, etc.
- Propuesta de resolución del caso.
- Alegaciones de defensa, si así lo considera el agente procesado.
- Resolución final que culmina el procedimiento disciplinario.
- Ejecución de la sanción.
Derechos de defensa y apelación de los agentes
Una sección fundamental del régimen disciplinario de la Policía Local hace referencia al derecho que tienen todos los agentes de ser asistidos, si lo estiman conveniente, para defender sus intereses durante el proceso o presentar alguna apelación.
La labor de defensa puede estar a cargo de un abogado o de algún funcionario del Cuerpo Nacional de Policía licenciado en Derecho.
Durante la etapa de comparecencia, los agentes tienen derecho a presentar toda la documentación que estimen pertinentes como parte de su defensa, las cuales deben ser evaluadas por el instructor antes de formular su resolución.
Finalmente, es importante tener en cuenta que el régimen disciplinario de la Policía Local es un tema extenso y complejo, que está sujeto a constantes actualizaciones. De hecho, existen cursos completos que abordan tal régimen y son materia de oposiciones para aquellos que desean formar parte del Cuerpo Policial. En cualquier caso, es de vital importancia conocerlo.
