Iñaki Aldaz: Humanizando la Labor Policial desde LinkedIn

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Con más de 23.000 seguidores en LinkedIn y reconocido con la insignia Top Voice en dirección de equipos y comunicación estratégica, el sargento Iñaki Aldaz se ha consolidado como un referente de la Policía Local en Sabadell. Es un firme defensor de la «policía de proximidad», un enfoque que promueve la colaboración entre la comunidad y las fuerzas del orden.

Tuvimos la oportunidad de compartir una amena charla con Aldaz sobre su actividad en redes, su postura sobre el uso de nuevas tecnologías en la labor policial, entre otros temas de interés. A continuación, compartimos nuestra entrevista.

¿Quién es Iñaki Aldaz?

Antes que nada, soy padre, pareja, hijo, hermano y un gran amigo. Soy una persona con una inclinación natural por ayudar a los demás, algo que me llevó a encontrar mi vocación como policía.

En la actualidad soy sargento en la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Policía Local de Sabadell, llamada también “unidad de proximidad al territorio”.

Me considero también un idealista, tal vez demasiado por momentos, pero siempre me esfuerzo por defender mis valores y cambiar lo que creo que no funciona. Me apasiona leer y aprender sobre distintos temas. Hago deporte a diario y disfruto mucho escribiendo, comunicando y difundiendo aquello que considero interesante.

Ya que haces referencia a la lectura, ¿qué libros has leído últimamente?

El último libro que leí se llama Liderazgo, Dirección y Coaching por Valores, de Simon L. Dolan. Ahora mismo estoy leyendo otros tres: Cuando fuimos jóvenes: 25 años de memorias de la informática, de Martiniano Mallavibarrena; Sobrevivir en la Mente o Vivir en el Corazón, de Judit Mateu Cochs; y Notas de Suicidio, de Marc Caellas.

Este último me ha impactado especialmente, ya que recopila notas de personas justo antes de dar ese paso irreversible.

¿A qué se debe tu interés por un tema tan delicado como el suicidio?

Porque creo que es algo que nos afecta a todos. Sabadell, con sus 222 mil habitantes, registra varios intentos de suicidio cada semana. En la Policía Local intervenimos en muchos de ellos, pero lamentablemente algunos se consuman.

A nivel policial también he enfrentado esta realidad, lo cual me preocupa mucho. Quiero aprender más sobre este tema, y quizás, a futuro, podamos desarrollar protocolos para proteger, sino a todos, al menos a nuestros compañeros policías.

Creo que estamos sometidos a mucho estrés, y la línea entre lo personal y profesional se difumina. Además, nosotros como agentes conocemos los medios para hacer que ese desenlace sea más fácil de alcanzar, lo que, por desgracia, lo hace aún más peligroso.

El suicidio en la policía es un tema preocupante que debería ser tratado con más prioridad dentro de las comisarías. Por suerte, algunas instituciones ya están trabajando en ello. Hace poco, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), junto con otras entidades, ha creado el Manual de Buenas Prácticas en Salud Mental y Bienestar Policial. Este documento puede ayudar a policías y a otros cuerpos de emergencias a manejar mejor el estrés y las emociones fuertes.

¿Contáis con algún tipo de asistencia psicológica en la Policía Local?

Desde hace tres años contamos con un servicio de asistencia psicológica dentro del área de prevención de riesgos laborales. Está enfocado principalmente en casos de estrés postraumático o situaciones derivadas directamente del trabajo. Así que, cuando acudimos a algún servicio especialmente estresante, podemos acceder a atención psicológica.

Entiendo que es un tipo de atención más paliativo que preventivo, ¿cierto?

Así es, y está centrado solo en cuestiones laborales. Si un compañero atraviesa un momento familiar difícil o tiene una enfermedad grave, no cuenta con un apoyo específico. Para esos casos, debemos recurrir a la Seguridad Social, como todos los ciudadanos.

Aunque los problemas que describo afectan a todos, creo que los policías nos enfrentamos a situaciones especialmente complejas, y necesitamos una estabilidad sólida a nivel mental y emocional.

Leer libros como los que mencioné me ayuda a entender los patrones que se repiten en las personas con tendencias suicidas. Si logramos identificar esos signos, quizás podamos evitar que se llegue a esos extremos.

Háblanos sobre tu experiencia. ¿Cuánto tiempo llevas siendo sargento?

Llevo un año como sargento en Sabadell, cuatro años como mando intermedio, diecisiete como policía y más de veinticinco años dedicado a la seguridad pública y privada. Antes de los 29, trabajé como escolta y vigilante de seguridad.

La mayor parte de mi carrera policial la he desarrollado en Sabadell, mi ciudad natal, cerca de los míos. Durante un tiempo pasé una interinidad en Llinars del Vallés, un municipio pequeño donde éramos pocos agentes. Esa fue una experiencia enriquecedora, luego de la cual decidí trasladarme a Sabadell.

¿Qué has aprendido a lo largo de estos años en el cargo?

He aprendido más a buscar equilibrios. Que nada es blanco o negro, que nadie tiene la verdad absoluta y que las decisiones que no tienen en cuenta el contexto de cada persona, lugar y momento, no suelen ser buenas.

Gestionar personas es enriquecedor, pero también es delicado. Debes conocer en profundidad a tu gente para sacarles el máximo rendimiento y, para ello, debes ser el primero en abrirte a los demás. Mostrar confianza en tu equipo y darles autonomía, voz y capacidad de decisión en su trabajo es fundamental.

Cuéntanos alguna situación en la que tu liderazgo fue puesto a prueba

Cuando me presenté a la oposición para sargento, me preguntaron qué fue lo más difícil de mi paso de agente a cabo. Respondí que lo más complicado fue, precisamente, tener que hacer de sargento.

Ocurre que, cuando ascendí a cabo, no había un sargento en mi grupo de trabajo, así que tuve que asumir el liderazgo. Es por ello que la prueba de sargento fue casi una formalidad, porque ya estaba ejerciendo esas funciones.

Siendo sargento, una de las situaciones más difíciles que me tocó gestionar fue el proceso de duelo de un compañero de mi equipo, cuyo hijo de 25 años murió luego de luchar durante cinco años contra un cáncer de páncreas.

Afrontar un caso así fue un desafío enorme para todo el equipo. El chico tenía un futuro prometedor como deportista de élite y estaba a las puertas de jugar en una liga profesional de fútbol en Estados Unidos. Incluso, me pidió asesoría sobre entrenamiento y nutrición. Pero cuando le diagnosticaron la enfermedad, su perspectiva cambió y decidió que quería ser policía, como nosotros.

Gestionar esa pérdida hizo que me diera cuenta de que, como institución, aún nos falta preparación en estos aspectos.

Tienes 22,000 seguidores en LinkedIn, ¿Qué tipo de contenido compartes habitualmente?

Mi objetivo es mostrar cuáles son los valores y principios que rigen la labor policial: vocación de servicio, proximidad, humanidad, solidaridad, confianza, valor y decisión.

También comparto las claves de un liderazgo moderno para las organizaciones en general, pero sobre todo las policiales, que en algunos aspectos todavía apuestan por patrones tradicionales como rigidez, jerarquía o marcialidad, que creo que están fuera de juego en la sociedad moderna.

¿Cuál ha sido la clave de tu éxito y la respuesta positiva del público?

Creo que mis publicaciones gustan porque intento comunicar desde y hacia las emociones. Trato de utilizar una narrativa que provoque que el lector se ponga en la piel de los protagonistas.

También creo que todos estos temas son válidos para muchos ámbitos de la vida de cualquier persona. Por eso, mis publicaciones pueden atraer y enganchar a todos los públicos.

¿Siempre te ha gustado expresarte a través de las redes sociales?

Hace unos años que mi actividad en redes sociales pasó el umbral del usuario medio. Vi el potencial de estas plataformas y empecé a investigar sobre su alcance y efectos. Para tener un mayor alcance, he seguido estudios de marketing, eCommerce y comunicación.

Ahora comparto contenido en LinkedIn porque me interesa debatir con otros profesionales sobre mi visión sobre la seguridad y el liderazgo.

Pero creo que también es necesario llegar a los más jóvenes a través de plataformas como TikTok o Instagram. El problema es que no siempre hablamos su mismo idioma. Es algo en lo que debemos seguir trabajando.

¿Por qué crees que otros compañeros de profesión no son muy activos en redes?

Durante nuestra formación policial, se nos inculca la autoprotección como valor fundamental. No olvidemos que los policías somos objetivos para ciertos grupos terroristas. Por ello, respeto la postura de muchos compañeros de mantener un “anonimato profesional”, para su seguridad.

Sin embargo, creo que la vida en redes es una extensión de nuestra vida diaria, pero en un entorno virtual. Un ejemplo que quiero destacar es el de José Romero, un compañero de la Policía Nacional que está haciendo una gran labor divulgando sobre ciberestafas.

De todas formas, es un tema amplio y merece un debate respetuoso.

¿Cuál es la barrera que se debe superar para que más policías se animen a compartir en redes?

Existen varias barreras por superar, particularmente en España. Creo que es necesario regular códigos éticos de conducta, para tener seguridad jurídica a la hora de compartir contenido y no correr el riesgo de cometer una falta disciplinaria. También falta mucha formación en el uso de redes sociales con carácter profesional.

Por otro lado, existen grupos de interés que desean controlar lo que la Policía publica en redes, y ello ejerce presión sobre las organizaciones policiales. Los responsables deben asumir que, para tener una estrategia comunicativa efectiva, deben renunciar a controlar absolutamente todo lo que los agentes publican y confiar en que lo harán con responsabilidad.

Para ti, ser policía no solo significa perseguir delitos, ¿por qué?

Me gusta más decir que protegemos a las personas de bien. El centro de nuestro trabajo es servir a las víctimas y potenciales víctimas, más que perseguir delincuentes. Puede parecer lo mismo, pero no lo es.

El policía acompaña a las personas en los peores momentos de su vida, cuando sufren, cuando están solas, cuando se encuentran perdidas. Somos mediadores, conciliadores y tenemos que ser creativos, cercanos, empáticos y muy humanos.

En tu perfil te defines como alguien que trabaja para contribuir a la Policía del Futuro. Para ti, ¿cómo debe ser la policía del mañana?

Creo que debemos aspirar a una policía que utilice los últimos avances tecnológicos en favor de la seguridad, con la misma capacidad de acción en la realidad física y la realidad 2.0. Un gran volumen de problemáticas se puede resolver desde la comunicación en redes sociales, por lo que resulta esencial disponer de un departamento especializado en ese ámbito.

También necesitamos a una policía que abogue por la igualdad entre las personas sin importar su género, origen, raza o cultura, de manera que sean una representación de la sociedad globalizada en la que vivimos.

En tercer lugar, es importante dar máxima prioridad al factor humano, ofreciendo apoyo psicológico y emocional para prevenir reacciones no deseadas.

Por último, la policía debe apostar con firmeza por la lucha contra el maltrato animal, la protección del medioambiente y el desarrollo sostenible.

¿Qué es la Policía Comunitaria y cuál es su importancia?

Es un modelo de trabajo en el que la acción policial pone en el centro a la ciudadanía, no al delincuente. Está claro que trabajamos sobre los datos objetivos de la criminalidad, pero también es nuestra responsabilidad trabajar la percepción subjetiva de la seguridad que tienen los ciudadanos.

Las sensaciones son tan importantes como la realidad objetiva del delito, en especial para las policías locales, que tenemos entre nuestras competencias prioritarias la policía de proximidad y comunitaria.

Es posible que, en lugares donde los datos de criminalidad no son preocupantes, las personas se sigan sintiendo inseguras. Revertir ese sentimiento es nuestra obligación.

Cada día la Policía Local está más digitalizada. ¿Cómo percibes esa tendencia?

Ahora están surgiendo inquietudes sobre la necesidad de digitalizar los procesos en las organizaciones policiales. Desde mi punto de vista, todavía estamos un paso atrás respecto a muchas empresas del sector privado.

¿Qué crees que hay que mejorar?

Prácticamente todo. Desde cómo se recogen los datos y qué tratamiento les damos, hasta los procesos de comunicación bidireccional con la ciudadanía.

Eliminar el uso de papel es una tarea pendiente en muchas organizaciones policiales. Por otro lado, el registro del trabajo policial en imagen y video todavía está en un estado muy primario.

Da la sensación de que el mundo, fuera de la policía, se digitaliza mucho más deprisa.

Ahora miso, nos vemos obligados a dedicar mucho tiempo a tareas de gestión y tratamiento. Muchos datos se nos escapan. Cometemos errores y no tenemos una “fotografía” exacta de lo que pasa en nuestro territorio.

La tecnología se está orientando a avances como IA, realidad virtual, robótica, etc. En ese sentido, ¿cómo imaginas el día a día de un policía dentro de diez años?

Es una pregunta complicada. Si hace diez años me hubieran dicho que hoy estaríamos igual que en aquel momento, no me lo hubiera creído. No quiero ser pesimista, pero la mayoría de avances que he visto durante este tiempo se han producido más por el uso de apps de mensajería no oficiales y dispositivos particulares de los policías, que por parte de lo que ha avanzado la organización.

Todos los días leemos sobre los grandes avances en las tecnologías de la comunicación y tratamiento de datos, pero para nosotros sigue siendo ciencia ficción.

Dentro de diez años, imagino a los policías “patrullando” la red con sistemas de realidad virtual, en paralelo con al trabajo que hacemos en la realidad física. Por otro lado, la IA nos facilitará la gestión documentaria y tratamiento de datos, la identificación de personas será más rápida y se flexibilizarán los sistemas de localización GPS.

Por último, ¿cómo esperas que evolucione el concepto de policía de proximidad?

Tratándose de mi especialidad, mi deseo sería ver una Policía Local Comunitaria mediada por la tecnología de la información y la comunicación, que sea capaz de establecer canales bidireccionales de comunicación con la ciudadanía, para tratar las problemáticas no urgentes, y que pueda dar feedback a miles de contactos de manera continuada, a través de un sistema de mensajería instantánea gestionado por IA.

Así concluye nuestra entrevista con Iñaki Aldaz

Nos despedimos por ahora de Iñaki Aldaz, una voz clave en la Policía Local y un referente en la gestión de equipos y comunicación estratégica en LinkedIn.

Desde VinfoPOL, queremos agradecerle por compartir su tiempo y por ofrecernos una visión tan cercana y profunda sobre la «policía de proximidad» y los retos de la labor policial en la era digital.

Estamos seguros de que seguirá inspirando a muchos con su trabajo, tanto dentro como fuera de las redes. ¡Le deseamos mucho éxito en todos sus proyectos y esperamos poder colaborar de nuevo pronto!

Si quieres seguir sus publicaciones y estar al tanto de sus reflexiones sobre seguridad, liderazgo y la evolución de la policía, no dudes en conectarte con él en LinkedIn.


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